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México, D.F. a 4 de
agosto de 2009
El
esfuerzo de los
trabajadores agremiados
al Sindicato Minero se
evaporó, por el
constante saqueo que
Napoleón Gómez Urrutia
realiza a las cuentas
del gremio, y por el que
ha logrado destinar más
de 20 millones de pesos
para regalar residencias
habitacionales a sus
hijos.
Las residencias ubicadas
en varias entidades del
país, y por las que se
pagaron sumas
millonarias, son el
monumento al descaro de
un dirigente sindical
que utiliza a los
trabajadores para
enriquecerse.
A pesar de que las
únicas obligaciones de
un líder obrero son
velar por los derechos
de sus trabajadores y
por el fortalecimiento
de la organización, para
Napoleón Gómez Urrutia
el Sindicato Minero es
sólo un medio para vivir
rodeado de lujos, y
hacerlos extensivos a
sus familiares.
Sin embargo, amparado
bajo la protección de
organizaciones
internacionales, a las
que ha engañado y
manipulado haciéndoles
creer que lucha por las
conquistas laborales de
los mineros mexicanos,
asegura que existen
grupos cuyo objetivo es
desmantelar a nuestro
gremio.
El Sindicato Minero es
una organización que por
décadas ha sido ejemplo
para la lucha obrera,
precursor en la
formulación de las
demandas de los
trabajadores, e
históricamente,
referente del movimiento
sindical.
No obstante, es evidente
que nuestros
antecedentes son
desconocidos e ignorados
por Gómez Urrutia, quien
en los últimos años ha
tenido como principal
tarea desmantelar a
nuestro gremio, a través
de la anteposición de
sus intereses a los de
los trabajadores, del
escamoteo de los
derechos de los
trabajadores (como la
democracia y libertad
sindical), y del robo de
los recursos de las
cuotas sindicales.
Existen numerosas
pruebas de que el señor
se robó el dinero de las
cuotas de los
trabajadores para
adquirir numerosos
bienes inmuebles para él
y su familia.
En el proceso penal que
se le siguió a Gómez
Urrutia por operaciones
con recursos de
procedencia ilícita, se
le otorgó el amparo
(276/2006 con fecha 31
de agosto de 2006),
porque se comprobó que
los más de 20 millones
de pesos que utilizó
para comprar residencias
de lujo provenían de las
cuentas del Sindicato
Minero, y no de acciones
ilegales.
En el expediente de
dicho proceso se asienta
que el dinero se
sustrajo de las cuentas
del Sindicato sin
autorización de los
agremiados, y para
ocultar el robo que
cometió contra sus
trabajadores, Gómez
Urrutia, cambió los
cheques de la
organización por cheques
de caja, a fin, de que
no fuera “tan evidente”
que pagaba las viviendas
con nuestro dinero.
El Frente de Renovación
Nacional del Sindicato
Minero (FRNSM), es una
agrupación de
trabajadores mineros
creada a partir del
profundo descontento,
cuyo principal objetivo
es rechazar que los
trabajadores sigamos
siendo víctimas de estas
corruptelas.
Por ello, levantamos la
voz para denunciar las
prácticas de Gómez
Urrutia, y hacer del
conocimiento de la
opinión pública que los
trabajadores mineros
viven bajo el velo del
engaño y la
manipulación.
Entre las pruebas que
existen sobre esta
corrupción, está que el
Juez Décimo Quinto de
Distrito de Procesos
Penales Federales en el
Distrito Federal,
determinó que Gómez
Urrutia incurrió en el
delito de abuso de
confianza, toda vez que
dispuso del dinero del
Sindicato “sin derecho,
ni autorización”, lo que
constituye un delito del
fuero común.
La comisión de un delito
contra sus propios
trabajadores ubica a
este señor a la altura
de cualquier dictador
sindical que olvidó la
esencia de la lucha
obrera, para convertir a
nuestra organización en
un negocio particular.
Más de 20 millones de
pesos gastados para
comprar viviendas a su
nombre y el de sus
familiares, le dan
sustento a nuestro
dicho.
1. Casa con valor de un
millón 105 mil pesos,
ubicada en la calle de
Camelia del
Fraccionamiento de Ex
Hacienda de Guadalupe en
Villa Álvaro Obregón,
cuya escritura quedó a
su nombre.
2. Casa en Calzada del
Valle, Garza García,
Nuevo León, con un valor
de $1´783,025.00
3. Casa en la calle
Galeana, Col. Lomas del
Valle, San Pedro Garza
García en Nuevo León,
que quedó escriturada a
nombre del hijo de Gómez
Urrutia, Alejandro Gómez
Casso, y por la cual,
los trabajadores mineros
pagamos $2´000,000.00
4. Casa en la Calle
Galeana, en el municipio
de Garza García en Nuevo
León, también, a nombre
de su hijo, Alejandro
Gómez Casso por un
precio de $918,245.00
El listado de
propiedades que Gómez
Urrutia adquirió con
dinero ajeno y a través
de manipulaciones y
engaños, es extenso, sin
embargo, la residencia
que evidencia la
insaciable ambición del
dirigente es la ubicada
en la colonia Lomas de
Chapultepec en el
Distrito Federal, (una
de las zonas más
costosas del país), por
la cual se pagaron
1´300,000.00 dólares.
Por si fuera poco, ésta
lujosa residencia quedó
escriturada a nombre del
hijo mayor de Gómez
Urrutia, Ernesto Gómez
Casso, lo que resulta un
insulto al trabajo de
los mineros del país.
Aquellos que valoramos y
respetamos nuestra
organización debemos
levantar la voz y
preguntarle a Gómez
Urrutia si conoce lo que
es vivir con 400 pesos
semanales, si sabe lo
que es perder el
sustento para defender a
una persona que sólo ha
abusado de nuestra
confianza y que a todas
luces nunca ha vivido
como un trabajador
decente.
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